Calidad de vida en la tercera edad
Juan Carlos Natalicio

Las transformaciones profundas de las sociedades al borde del tercer milenio, nos obligan a modificar los conceptos tradicionales de salud, envejecimiento y calidad de vida.

Hoy, se propone como objetivo alcanzar la seguridad económica, el bienestar psicosocial y el ejercicio pleno de la salud en las mejores condiciones posibles. Sobre todo, teniendo en cuenta que el aumento de la población añosa no sólo se da en los países avanzados.

Palabras claves
Bienestar, salud física, psíquica y social, satisfacción, calidad de vida.

Consideraciones generales sobre calidad de vida
La calidad de vida es un término que implica un estado de sensación de bienestar en las áreas de salud psicofísica y socioeconómica.

Su objetivo es la satisfacción de las necesidades y demandas del individuo en cada etapa de su vida. Esto implica la existencia de dos elementos:
a) las necesidades humanas fundamentales, definidas como el conjunto de condiciones de carencias puntuales, reconocidas por todos los seres humanos, quienes poseen los medios para resolverlas y,
b) los indicadores de satisfacción de las necesidades humanas, que son elementos de medición diferentes en cada país.

La determinación de cuáles son las necesidades y de qué modo incide su carencia, varía con el transcurso del tiempo, debido a los cambios experimentados por la humanidad. Esta se ha planteado realizarse plenamente, aunque en los países subdesarrollados no pasa de ser una declaración teórica, ya que en realidad millones de personas se encuentran excluidas de las mínimas condiciones de calidad de vida que se espera para todo ser humano. Se dice que, operativamente, la calidad de vida depende del contexto de referencia. Por ejemplo, calidad de vida en la niñez, en la enfermedad terminal, en la tercera edad, etc. La vida del hombre es multidimensional y por lo tanto, también lo es su calidad de vida. Por eso, para su evaluación, deben tenerse en cuenta tanto factores personales (salud, satisfacción con la vida, independencia) como socio-ambientales (redes de apoyo, servicios sociales, etc.).

En resumen, la calidad de vida es un concepto subjetivo-objetivo de valoraciones de satisfacción personal y social.

Determinantes de la sensación de satisfacción de vida
Muchos ancianos se perciben a sí mismos como individuos con una carga de experiencias a ofrecer y con sensación de bienestar. Consideran que envejecer no implica una declinación progresiva o, por lo menos, incontrolable. Esta satisfacción con la vida, no obstante, debe estar apoyada en la seguridad económica y social, una nutrición adecuada, un estado de salud relativamente bueno y relaciones familiares continentes. Fallando cualquiera de ellos, la percepción de bienestar se modifica tanto transitoria como permanentemente. Por su parte, los factores socioeconómicos gravitan poderosamente en la sensación de bienestar general de los ancianos. Los bajos ingresos por beneficios jubilatorios, o su ausencia, así como deficiente o ninguna cobertura médico-social, generan distintos grados de satisfacción por la vida, alterándola.

Sin embargo, resulta paradójico que tanto un excelente nivel socioeconómico y su contracara, la carencia de medios mínimos para una subsistencia digna, resulten en un acortamiento de la esperanza de vida. En el primer caso, por una ingesta alimentaria rica en grasas, lo que deviene en un aumento de enfermedades cardiovasculares y cáncer y, en el segundo aspecto, por falta de nutrientes esenciales para el mantenimiento de la salud.

No obstante, son los primeros los que cuentan con mejores condiciones de vida en el año anterior a su fallecimiento. Es destacable también la importancia de la contención familiar en la vida del anciano. Aquellos viejos que mantienen lazos afectivos activos con su familia (casados, con hijos, nietos o sobrinos) viven más años que quienes carecen de red socio-familiar. Se observa que el índice de mortalidad es mayor entre los viudos durante los seis primeros meses de duelo, disminuyendo luego. Otro punto a tener en cuenta es el menor prestigio que tiene el anciano por causa de la modernización. Ello se debe a cambios en los valores, educación, estructura nuclear de la familia, vivienda más pequeña, etc.

Respecto a la independencia de los ancianos, existe un aumento de la tendencia de éstos a vivir en un hogar independiente de los hijos pero manteniendo estrecho contacto con ellos, rechazando en lo posible la institucionalización en un hogar geriátrico. En estudios realizados en oriente y en occidente se observan diferencias fundamentales en este aspecto. Los orientales presentan mayor preferencia que los occidentales sajones a convivir con sus hijos y nietos en la ancianidad.

En lo que atañe a nuestro país, la tendencia a internar a un anciano en un hogar geriátrico aún presenta un bajo margen, haciéndose más frecuente en la Capital Federal, su conurbano y las ciudades densamente pobladas del interior del país.

Propuesta
La atención de los ancianos es multisectorial debiéndose aunar esfuerzos para brindarles cuidados que resulten en el mejoramiento de su vida, contemplando que sus necesidades no difieren de los otros grupos etarios, pudiendo éstos colaborar con la sociedad. Todo proyecto que se encare debe basarse en la acción preventiva que, como se sabe, tiene como objetivo que el anciano disfrute del mayor nivel de calidad de vida con un envejecimiento sano. Si bien los equipos interdisciplinarios están de acuerdo en alcanzar esa meta, a veces no se observa un consenso en los métodos a aplicar. Para ello, se toman en cuenta diversas variables relacionadas con los paradigmas en boga como ser, permanecer lo más independientes posible por mayor tiempo, ejerciendo el control sobre sus vidas; nutrición balanceada; actividad física y recreativa programadas; controles periódicos de salud, etc. Sin embargo, cualquier plan a aplicarse debe contar con la opinión y el consentimiento del anciano en la planificación de su futuro y ser en última instancia él mismo quien elija su modo de vida.

Conclusión
El ocuparnos de los ancianos no debe llevarnos a desarrollar un grado de sobreprotección tal que los haga sentirse inútiles. Se debe respetar el libre albedrío del otro a vivir como quiera (aunque no nos parezca saludable) siendo la función de los profesionales de la salud la promoción de estilos de vida saludables, reducir riesgos evitables y garantizar cuidados de la mayor calidad posible. Esto es aplicable a todos los individuos de la sociedad, cualquiera sea su edad, valiéndose de los avances de la comunicación y de la técnica.

De todos modos, aunque se lograra el máximo nivel de calidad en las prestaciones hacia los viejos, éstas no tendrían significación suficiente si ellos no se sintieran protagonistas de su propia vida. Es importante el protagonismo real de las personas con apoyo del Estado, tanto financiero como de respeto a la creatividad y libertad que genera el pueblo en la creación de un orden social que busque "el desarrollo de todas las personas y de toda la persona" (Max Neef, 1968).

Bibliografía
1. "Salud comunitaria y promoción del desarrollo", Módulo 1. Autores varios. Centro Latinoamericano de Trabajo Social (CELATS), 1991, Lima, Perú.
2. "El envejecimiento con salud y calidad de vida", Darton-Hill, Ian. Salud para todos. Mensuario de Salud y Acción Social. Año 5, Nro 47. Abr. 1997, Bs. As, Argentina.
3. "Calidad de vida en la vejez en los distintos contextos". Fernández-Ballesteros, R. y otros. Documentos técnicos, Nro 83, 1996. Universidad Autónoma de Madrid. Instituto Nacional de Servicios Sociales (INSERSO). Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Madrid, España.
4. "Vida a los años", Guía de atención a la salud del anciano. Capítulo II, 9. Año 1992. Junta de Andalucía, Conserjería de Salud. Servicio Andaluz de salud, España.

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