El paciente que está solo y espera.

El título de esta breve nota es altamente sugestivo. Y para nosotros, los médicos que atendemos en gran parte pacientes de la tercera edad se tratan de un tópico fundamental.

El enfermo, amén de sufrir por su dolencia y sus síntomas e incapacidades, suma en muchos de los casos otro factor: "el de la soledad y el aislamiento personal".A esta penosa situación se llega por varios caminos. No debemos olvidar que la persona es la resultante de un cúmulo de factores tanto individuales como del entorno y la sociedad que lo rodea. También debemos a todo esto adicionarle su "historia de vida" donde se intercalan aciertos y errores.

El tema no es menor. Personas mayores que viven solas. Y que con el paso de los años ven como van mermando sus facultades. La visión se debilita (aparecen las cataratas), la audición merma con la necesidad de poder llegar a conseguir el famoso audífono. Los problemas del aparato locomotor (osteoporosis, artrosis, caídas, fracturas, necesidad de ser intervenido en forma quirúrgica).Olvidos y perdida de memoria (fruto del proceso de arteriosclerosis y de la disminución de la actividad neuronal). La aparición de la hipertensión ocular, la hipertensión arterial y de la diabetes tipo II (no-insulino-dependiente).

Es decir, todo en menos. Menos movimiento. Menos autonomía y más dependencia de otros.......y entonces llegados a este punto la eterna y clásica pregunta: "vive solo nuestro paciente o con familiares? Tiene hijos o sobrinos? O solo vecinos y amigos? Se ocupan de sus necesidades? Quién es el apoderado de nuestro paciente? Quién realiza sus trámites y solicita los estudios ante la Obra social que el médico necesita? Existe ese alguien que se interese y controle que nuestro enfermo pueda tomar la medicación en la forma adecuada e indicada por el Galeno? Existe ese alguien que le da de comer? Sus ingresos en dinero son suficientes?.

Las preguntas lejos de agotarse se incrementan. El espacio generosamente concedido no resulta suficiente. Mucho va a quedar en el tintero.

Los médicos nos esforzamos, en ciertos casos comunicándonos telefónicamente con parientes y vecinos, o como alternativa el servicio Social de la Obra Social del Pami. Siempre con diversos resultados.

Para terminar esta breve nota, la tarea en muchas ocasiones se nos torna más difícil. Estamos viviendo en una parte del Globo donde se incrementa a Dios gracia la expectativa de vida. Tenemos por ende gente que vive más años. Lo que no significa que viva mejor. El clásico divorcio entre la cantidad y la calidad de vida. Se suma a esto el menoscabo en la posición y la importancia que se le otorga al abuelo o la persona mayor en nuestra sociedad (donde en tantos casos se termina internando al paciente en geriátricos hoy usados como depósitos y último lugar o estación en tránsito hacia el final esperado e inevitable que es el óbito).

Los que amamos esta profesión nos esforzamos en muchos casos al límite. Pero nuestro trabajo personal debería ir acompañado con el apoyo de políticas de gobierno en materia de Salud que tiendan a revalorizar la actividad médica y asistencial. Y todo aquello que tenga que ver con la asistencia Social. Y es de esta forma que termino como inicié: "para aminorar nuestro sufrimiento, ya que sentado frente a nosotros, en nuestro consultorio, se encuentra ese paciente que está solo y espera".

Dr Natalio Daitch Médico Clínico y Laboral.
Médico de cabecera de Pami
nataliodsalud@hotmail.com

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